Los acondicionadores Living Proof son muy potentes. Y vamos a explicar el porqué se debe utilizar siempre (o al menos casi siempre) un acondicionador después del champú.

Lavar el cabello conlleva un proceso de limpieza en el que se cambia el ph del pelo por la propia acción limpiadora de cualquier champú. Ten en cuenta que los champús Living Proof son muy suaves y no llevan sulfatos, pero por el hecho de lavar el cabello se produce un cambio en la acidez de la fibra. Los acondicionadores Living Proof restauran ese ph y sellan el agua en el interior del cabello.

Ya lo hemos explicado en otras ocasiones, pero es un proceso tan interesante que merece la pena volver a repetirlo: un cabello hidratado es el que contiene agua. Debajo del grifo tu cabello está hidratado y no se enreda… la hidratación resulta económica ¿verdad? Claro, al salir de la ducha la realidad es muy distinta: tu pelo pierde agua y se enreda.

Pero, ¿y si pudiéramos mantener de alguna manera esa hidratación dentro del cabello? Ahí es donde entran en juego nuestros acondicionadores. Si te has fijado tu pelo apenas gotea con Living Proof cuando acabas de lavarlo: la molécula OFPMA está reteniendo agua.

Es muy importante, eso sí, la forma de aplicarlo: masajéalo en tu melena con el pelo mojado, incide en las zonas más secas, tómate el tiempo necesario. Notarás que el producto incluso cambia de textura y se vuelve más suave.

Elige la línea más adecuada para tu cabello. Incluso si tienes el pelo fino, te aseguramos que Full Conditioner no va a añadirle peso.

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