Puede parecer trivial, ¡pero no lo es!

Living Proof se basa en moléculas, por lo que no hay nada obvio en los protocolos, así que te aseguramos que si lavas y acondicionas correctamente, notarás la diferencia.

  1. El champú NO se frota. Se masajéa. Si has utilizado champús con siliconas alguna vez, posiblemente tu peluquero te peina el cabello en el lavabo. Esto es porque las siliconas tienen esa sensación de suavidad inherente y con sólo distribuirlas es suficiente. Pero en Living Proof debemos depositar la molécula para que actúe correctamente.
  2. El masaje debe hacerse en sentido cuticular. Tómate tu tiempo.
  3. Living Proof actúa a nivel de fibra. Esto es importante porque si sufres un problema dermatológico (de la piel), hay que tratar el cuero cabelludo. La dermatitis, la seborrea, la caspa, la caída… han de eliminarse con un producto específico para piel o cuero cabelludo recomendado por un especialista. A continuación utiliza tu champú Living Proof de manera habitual.
  4. Después del champú sigue siempre con un acondicionador. Por su acción limpiadora, cualquier champú “desequilibra” la naturaleza de la fibra, y con el acondicionador vamos a reponerla y a hidratarla.
  5. El acondicionador también se masajea en dirección cuticular. Aparecerá instantáneamente la suavidad, jugosidad y elasticidad. Y se aplica también en raíces.
  6. Si necesitas la mascarilla, utilízala antes del acondicionador eliminando lo que puedas la humedad antes de aplicarla.
  7. No tienes que quitar la humedad para aplicar el acondicionador, pero sí el exceso de agua. Esto hace que se retenga el agua en el interior de la fibra.

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