La prestigiosa revista de tecnología MIT Technology Review publica un artículo sobre cómo en Living Proof utilizamos la biotecnología para desarrollar nuestros productos. Aquí recogemos las claves.

¿Hay ciencia detrás de tus productos de belleza? Algunas compañías simplemente compran formulaciones hechas a terceros fabricantes, les añaden fragancia y los lanzan al mercado.

Living Proof ha adoptado un enfoque más científico. Aunque nuestra compañía sólo tiene alrededor de 60 empleados, creamos todos los productos internamente y muchos se basan en materiales cuya propiedad y patente intelectual pertenece a nuestros laboratorios.

 

El vicepresidente de desarrollo de producto explica: “En lugar de intentar mejorar una fórmula prefabricada, pensamos en el resultado final que queremos ofrecer al consumidor y realizamos una ingeniería inversa de una fórmula que consiga esos beneficios”.

La empresa fue fundada en 2005 por dos profesores de biomedicina del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, EEUU), entre otros, para emplear la ciencia para abordar retos comunes de la belleza. Hoy, en Living Proof tenemos 42  productos entre champús, suavizantes, cremas y aerosoles para el cabello y tratamientos especiales en 32 países. Aunque protegemos la confidencialidad de los procesos, recientemente permitimos que MIT Technology Review visitara los laboratorios para descubrir cómo inventamos nuevas tecnologías y creamos nuestros productos.

Identificar soluciones para el cabello

Los científicos recogen las ideas de varias fuentes, estilistas y consumidores. Una vez que se aprueba un concepto de producto, Living Proof generalmente lo desarrolla en 14 meses.

 

El laboratorio de los inventos

En Living Proof concebimos la mayoría de nuestros ingredientes en el laboratorio. Desarrollamos moléculas que nunca han sido usadas antes en productos de belleza. Por ejemplo, la ciencia detrás de PBAE fue inventada en el laboratorio del MIT por Robert Langer cuando estudiaba cómo transferir ADN a las células en la terapia de genes. Esta tecnología se aplicó al cabello para crear un polímero con el mismo nombre.

Para estimular la innovación, nuestros científicos proceden intencionadamente de diferentes campos ajenos a la industria de la belleza — como el desarrollo contra el cáncer o las farmacéuticas. Nuestros empleados son ingenieros químicos, biólogos, ingenieros médicos, farmacéuticos y científicos. Langer y el otro co-fundador del MIT, Daniel Anderson, se reúnen periódicamente para compartir datos y planificar estrategias.

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Los test

Aunque las formulaciones salen del laboratorio, las testamos en personas reales tan pronto como son seguras para experimentarlas en humanos. Estos test pueden tener lugar en instalaciones de nuestra compañía, en salones de peluquería o en casa de los consumidores.
Cuando se prueban en la sede, los estilistas testan en 40-50 personas a la semana escogidos de entre unos 3.000 voluntarios, y se tienen en cuenta los comentarios de los consumidores y de los estilistas para finalizar las formulaciones.

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Estabilidad y análisis de calidad

Después de formular un nuevo producto, tardamos 3 meses en hacer las pruebas de estabilidad. Durante este tiempo la mezcla se congela, se descongela y se calienta hasta 45 °C para asegurarnos de que es estable en temperaturas extremas. También se rastrea la calidad del producto durante la fabricación, realizada por las compañías externas, que mandan muestras haciéndose controles de cada lote de productos.

Estas muestras se mandan al laboratorio de Living Proof, donde los científicos examinan el peso molecular, la pureza y la estabilidad de los componentes para asegurar que el lote está correcto. Así se adivinan posibles errores, y si los hay se hace una reformulación.

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Experimentos demostrables

Todas las empresas de cuidado personal realizan estudios de mercado, desarrollan nuevos materiales y realizan pruebas de calidad en cierta medida. Lo que diferencia a Living Proof es la avanzada biotecnología y la ciencia de los materiales. Dado que la I + D no es visible o fácilmente comprensible para los consumidores, hacemos “pruebas” para demostrar las características de nuestros productos. Estos test van desde utilizar un microscopio de fluorescencia para mostrar sebo (aceite) en las fibras del cabello o un microscopio electrónico de barrido para visualizar el daño superficial al cabello. En Living Proof colocamos estas imágenes en los carteles de los salones y en la web para ilustrar cómo funcionan nuestros productos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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